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viernes, 3 de febrero de 2017

REVISANDO . . . REVISTAS

Estaba ese viernes arreglando mi colección de revistas  de los Supersabios, revisándola, leyendo algunos números, colocándola en sobres, ordenándola por números, cuando me di cuenta que en el reverso de la revista había en algunos números dibujos de obras de arte autóctono, en otros tiras cómicas y en algunos también una serie de anuncios de Cocacola; muchos de ellos eran pequeñas aventuras que hacían referencia a la bebida, y algunos otros eran los clásicos bodegones de los años sesentas y escenas tradicionalistas mexicanas; pensé en ello por estos días tan Vintage, en estos días en que en verdad tenia esperanzas de que el mundo se arreglara, y que mis cosas volvieran a su justo orden; coloque la colección de Supersabios en su caja; ese día arregle muchas otras revistas en sus cajas, ojala asi de sencilla fuera la vida.


Fig. 1. Una de esas Cajas de ese dia.


Fig. 2. Una de las aventuras de FICO


Fig. 3. Uno de los anuncios con escenas costumbristas.



jueves, 2 de febrero de 2017

NOTAS ADICIONALES A LA ENTRADA ANTERIOR.

   1. La cámara Kodak EK2, a la que hace alusión la entrada anterior, fue una cámara “instantánea”, de la cual se obtenía una imagen impresa en papel (o fotografía), en menos de un minuto; fue comercializada por Kodak desde 1977, luego de que esta compañía entrara en el mercado de la fotografía instantánea un año antes; desde ese momento hasta 1986, kodak produjo algunas cámaras instantáneas, como la mencionada EK2, la Colorbust o la Pleaser; la producción de esta línea de cámaras termino en 1986, luego de una demanda judicial que interpuso la compañia Polaroid por el uso de sus patentes.
Por otro lado, Polaroid había desarrollado el material fotográfico y las cámaras instantáneas desde los años cuarenta, dominando ese mercado y anteponiendo la citada demanda en contra de Kodak en 1976.
Finalmente, luego de que Kodak -y otras compañías- dejaran de utilizar la “Fotografía Instantánea”, Polaroid dejo de producir materiales en 2008, ante la aplastante caída de sus ventas frente a la “Fotografía Digital”.
Ante esta situación, muchas compañías, entre ellas Fuji Film, se encargaron de desarrollar y comercializar material de fotografía instantánea, así es que en la actualidad es posible seguir utilizando algunas cámaras Polaroid, con material “nuevo” para obtener “instantáneas”; sin embargo, cartuchos o material fotográfico para las cámaras Instantáneas de Kodak (por ejemplo la EK2), jamás se han desarrollado.
(uno a cero).


   2. La cámara 224 a la que hace alusión el documento anterior, fue una cámara de 35 mm desarrollado por Kodak en la línea “Instamatic”, en un intento de ampliar su ya amplio mercado.
La línea Instamatic fue lanzada en 1963,  y al igual que casi todas las otras líneas de Kodak, utilizaba película fotográfica de 35 mm; con la diferencia de que en este caso la película estaba contenida en un “cartucho” que sencillamente se introducía por la parte posterior de la cámara, eliminando así la dificultad de cargar la película manualmente como en las otras líneas de Kodak -y de las otras compañías fotográficas-; esta innovación fue un éxito para la compañía, pues dio la posibilidad de utilizar la fotografía a un público mucho más amplio, por la facilidad que aportaba.
Los cartuchos 126, dejaron de producirse el ultimo día del siglo anterior. Lo cual obviamente permitió disponer por algún tiempo más de este material; incluso hoy en día es posible conseguir en Internet material caduco e incluso y obvio, en tianguis y bazares.

(dos a cero).


Fig. 1. La Kodak Instantánea EK2, 
de la cual no quedan cartuchos 
ni en la deepweb.


Fig. 2. La Kodak Instamatic 224, 
cuyo nombre no hace alusión alguna 
a “instantánea”.
Fig. 3. El famoso Cartucho 126.




miércoles, 1 de febrero de 2017

CRONICA DE VISITA . . . 10

EL DIA QUE TODO SERVIA
VERSION FINAL.

Estuve escribiendo esta crónica y el documento estaba resultando bastante extenso, de tal manera que de pronto se convirtió en un puñado de cosas varias; entonces en un afán autoconciliador lo resumiré aquí:


En mi última búsqueda Vintage en un tianguis del norte de la ciudad, conseguí justo lo que en los últimos tiempos se había convertido el objetivo de las busquedas: pocas cosas, cosas interesantes, Vintages reales, bajo presupuesto.
Solo dos locales: en el primero había un Buzo de cuerda Japonés, un Cepillo Cipsa y un Llavero Carnet; había más cosas, muchas de ellas ya las tenía: varios radios portátiles y de bolsillo, sin funcionar, en mal estado y una cámara instantánea Kodak EK2, que “si servía” me dijo el vendedor; le increpe, que aunque funcionara ya no había cartuchos; a lo que me contesto: “si hay, los venden en el centro”; terminó el dialogo; me lleve mis objetos, camine por el largo pasillo del tianguis, llegue a la zona de desechos, en donde normalmente la búsqueda Vintage rinde buenos frutos, habia buenas cosas en un local, unas autopistas Scalextric y un tren de lámina Plastimarx, los precios excesivamente inflados; continué mejor. En otro local tienen excelentes apeos y herramientas de carpintería, ni siquiera pregunte; luego en un sencillo local tendido en el piso hay una cámara “Instamatic 224”, la tome para revisarla, el vendedor también me indica, que “si funciona”; le increpe una vez más, que ya no había cartuchos, que “si los hay” responde, “los venden en el centro”; ya no dije nada, hice el regateo hasta su precio-tianguis real y me lleve la cámara; pensando que si son dos a uno, quizá el que no sepa nada de esto, sea yo.


Fig. 1. El Cuautitlán que vio Don Primitivo Miranda




lunes, 30 de enero de 2017

EL DIA DEL MUJAM

Yo me había negado sistemáticamente a ir a cualquier exposición en donde exhibieran objetos de colecciones semejantes a las mías; obviamente en una actitud de recelo endeble o dicho sencillamente por envidia anacrónica.

Así fue que desdeñe el ir a las  exposiciones fijas e itinerantes de varios lugares, entre ellas a las que se exhibían en el Museo del Juguete  Antiguo Mexicano o sencillamente el MUJAM, por mucho tiempo, hasta aquella mañana de un sábado caluroso, en que el “querer hacer ya bien la vida” y ver una colección importante de muñecas, llevo nuestros Pasos al citado Museo.

No haré una crónica extensa de la visita y de sus objetos, pues eso ya está realizado en muchos documentos en Internet; solo mencionare que la colección completa, como lo sospeche, consta no solo de Juguetes, sino de otros elementos: Libros, Radios, Cine, Electrodomesticos, etc; por otro lado los Juguetes expuestos, son en su mayoría mexicanos, pero en realidad, hay una gran cantidad extranjeros, principalmente Japoneses.


Ya casi para salir, quisimos comprar uno de los objetos que el museo tenia a la venta, para llevar un recuerdo, así como para ser parte de nuestra colección, estábamos en esa selección cuando vi en las oficinas del museo a mi amigo Alfredo del Tianguis de la Colonia Doctores, estaba con el Arq. Roberto Shimizu, fundador y dueño del MUJAM, me presento con el, platicamos sobre el coleccionismo y las colecciones; luego de un rato, nos retiramos con rumbo norte; en el camino me quede pensando que hubiera querido decirle al señor dueño tres cosas: primero, que deberían reordenar la mayor parte de los objetos del museo, atendiendo a cualquiera de las sugerencias que la museografía y la curaduria han realizado, para facilitar la apreciación de la enorme cantidad de objetos. En segundo lugar, aunque no parezca lógico, que deberían de restringir el acceso -como en cualquier museo- a niños pequeños, pues es difícil dar un paseo por el museo mientras se escuchan los llantos frenéticos de algún menor. Y finalmente, en tercer lugar, que en efecto, envidie tener muchas de las cosas que vi; ahora solo quería seguir nuestro camino, llegar a casa y volver a vivir mi colección.


 Fig. 1. Una vitrina con “Cosas Varias”: 
radios, televisiones, grabadoras, muñecas, carritos.


 Fig. 2. Una vitrina con “Cosas Varias”: 
juguetes, cerillos, antifaces, un portaplumas.


 Fig. 3. El motivo principal de nuestra visita:
la colección de Barbies antiguas.


 Fig. 4. El motivo principal de nuestra visita:
la colección de Barbaras y Señoritas Lili.


 Fig. 5. El motivo secundario de nuestra visita:
la colección de Kitti.


 Fig. 3. El arquitecto Shimizu y Yo.


viernes, 27 de enero de 2017

EL FLATIRON Y EL ERMITA

No deja de sorprenderme, las tantas historias que puede contar un solo lugar.

Cuando apenas Joven, muy joven aun, preadolescente quizá, en mi periodo vacacional solía acompañar a Papá a su trabajo solo para no perder el tiempo en casa, como decía él; y entonces me encargaba junto con mi hermano, de las tareas varias: bodega y limpieza general, compras de insumos, preparación de desayuno y comida -la cena la tomábamos en la casa- control de la programación musical, mandados, y un muy largo etc. Por esa época, la zapatearía en donde trabajaba Papá, estaba en la Avenida Revolución, entre la calle Antonio Maceo, y Observatorio Ote. en la colonia Escandón frente a Tacubaya. Solíamos ir caminando (solo eran 3 o 4 cuadras) a un supermercado, hoy desaparecido, de la entonces famosa cadena de tiendas “Gigante”; de regreso, me sorprendía cada vez, y una vez más, la majestuosidad del edificio que se encontraba -bueno se encuentra- en la manzana triangular que formaban la confluencia de Las avenidas Revolución y Jalisco, el “Edificio Ermita”, que tenía un espectacular anuncio de Coca Cola en su vértice principal; en varias ocasiones cuando podía escaparme "solo", tomaba un jugo natural en uno de los negocios que estaban en la planta baja del Edificio Ermita, solo para contemplar las grandes fotografías de los grandes personajes de la época de Oro del Cine; ademas de la tienda de jugos, había varios negocios de comida y un cine.

Hasta donde recuerdo, solo entramos al cine que se encontraba en el lado sur del Edificio Ermita por la calle progreso, el histórico Cine Hipódromo, una vez; proyectaban ese día: “Policías y Ratones” de Disney.

Años después, camine por la zona muchas veces, durante la plena adolescencia, en la época del estropicio, y luego cuando en La Academia de San Carlos estudiaba Fotografía.
Siempre quise realizar una sesión fotográfica al natural, que tuvieran de fondo al Edifico Ermita, nadie quiso apoyarme, jamás tome una sola placa.

Me había documentado bien, había entendido por entonces que el mencionado edificio, había sido construido en la década de los treinta, en un casi perfecto estilo Art Deco; y que el Art Deco, era muy diferente a otros estilos “que se parecían”, pero que en realidad habían sido parte de su origen, como el Art Nouveau y sobre todo el Beaux Arts.

Muchos años después, caminando por las calles del Midtown en Manhattan, llegamos por la quinta avenida hasta el Madison Square Park, en donde también se levantaba majestuoso otro edificio en una manzana también triangular, el Flatiron; recordé mucho, los días de Tacubaya, y la aparente similitud con el triángulo de Tacubaya y su Edificio Ermita; en realidad, no eran tan parecidos, pues mientras el  Flatiron fue realizado en el afrancesado estilo arquitectónico Beaux Arts, el Ermita era una de las muestras más emblemáticas del estilo Art Deco; y entre otras cosas, mas de diez pisos también los hacian un poco diferentes.

Quise tomar algunas buenas fotos, pero a media tarde en Manhattan, la penumbra estaba en pleno. Prometí regresar días después para unas mejores tomas, pero con tantas cosas por hacer, ya no pude.

Recordé mucho estas cosas, ya en casa, semanas después, cuando viviendo los terribles días de después de la debacle del 20 de enero, alguien me pidió hablar de esto; y yo solo quería seguir escribiendo.
Fig.1. El Flatiron que divide Broadway y la Quinta Avenida.
 Fig. 2. El Ermita que divide la Avenida Revolución y la Avenida Jalisco.
Fig.4. El Flatiron visto desde el Empire State, en donde 
se puede apreciar su triangular 
forma de "Plancha" o "Flat-Iron"



miércoles, 25 de enero de 2017

NOTAS BREVES 2...

Una vez más, esperando con esto resolver dudas… principalmente las mías.

1. El programa televisivo sobre la historia de la música que presentaba Jaime Almeida, se llamaba Estudio 54, quizá como homonimia al “Studio 54”, ese famoso lugar hedonista, ubicado justamente en la calle 54 en Manhattan.

2. La entrevista realizada a Herminio Avilés, se efectuó en un programa en 1984, a razón de los cuarenta años de la fundación del trio “Los Panchos”; el programa en el cual se realizó la entrevista se titulaba, “Siempre en Domingo”.

3. Es probable que el controversial programa citado, fuese una antonimización de la afamada película “Nunca en Domingo”, de la misma época.

4. Hernando Avilés, cuyo verdadero nombre era Herminio, fue reclutado por los otros integrantes de Los Panchos, de acuerdo a lo citado en el documento anterior, ellos eran Alfredo Gil y Chucho Navarro; estuvo en la agrupación durante dos temporadas entre los años cuarenta y cincuenta, y finalmente durante la celebración de los cuarenta años en 1984.

5. El edificio Flatiron, es uno de los edificios más emblemáticos de la ciudad de igual manera que la Quinta avenida y la avenida Broadway, la que por cierto pasa por el famoso Circuito de Teatros y es de las únicas que no sigue la rigurosa cuadricula en Manhattan.

6. Times Square, es tanto una zona o barrio, como la confluencia de la Séptima avenida y Broadway, que es uno de los puntos neurálgicos de la ciudad.
  
7. La hoy famosa NYC-Ipod, es una lista de canciones en mi reproductor de audio, que adicionalmente a la citada canción Me voy pa´l Pueblo, y a la capital: New York, New York, de Frank Sinatra, contiene la canción "Luces de Nueva York" en la versión de la "Sonora Santanera" de principios de los años sesentas, sin olvidar que la versión original de la "Sonora Matancera" data de 1957 de la autoría de Roberto Mendoza.

8. Las Luces de nueva York, son una referencia exigua a un lugar, sin más allá que eso en la citada canción; por otro lado, las afamadas luces de Nueva York corresponden a la iluminación masiva de la ciudad iniciada en el siglo XIX y más aún en el XX.

Fig. 1. Fotograma de aquel programa televisivo.


Fig. 2. El Edificio Flatiron.


Fig. 3. El Times Square de aquellos días.




martes, 24 de enero de 2017

CUARENTA Y SIETE Y SEPTIMA

Estaba escuchando la canción: "Me voy pa´l Pueblo", recostado en un diván, ya tarde, recordando los lejanos caminos de la historia que habían ocurrido en torno a ese día. 

Las tardes de sábado de mi última infancia mientras veía con mucho entusiasmo los programas de la historia de la música de Jaime Almeida, cuando supe que “Los Panchos”, aquel lejano Trio mexicano, habían sido fundados nada menos que en la ciudad de Nueva York; lo leí varias veces después en documentos del pasado, lo comenté en los días de la larga bohemia varias veces también, aunque casi nadie lo creía por inverosímil; hace algunos años, cuando finalmente casi todo el acervo televisivo estuvo disponible en Internet, vi una entrevista de los años ochentas en la cual Hernando Aviles lo declaraba así:

-Nos encontramos en la calle
47 y séptima avenida, y me
dijeron, Vamos a crear un Trio.

Y ese trio, fueron “Los Panchos”.

Ese día habíamos caminado por Central Park, y luego por la Quinta Avenida hasta el edificio Flatiron para subir por Broadway hasta Times Square, y ahí por la séptima avenida hacia el hotel.
Unas calles adelante, tomé una fotografía de dos letreros que estaban en un poste, solo había eso, no había una placa o una fotografía, una bandera, o algo más que esos dos letreros que indicaran que ahí nació una leyenda, que ahí nacieron “Los Panchos”.

Estaba en el diván del hotel, recostado, pensando en todos los recuerdos del ayer, y en que quería recordar ese día que estuve ahí, por el resto de mi vida, mientras la música de mi lista NYC-Ipod, seguía sonando.


Fig.1. Los Letreros.