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viernes, 31 de octubre de 2014

EL DIA QUE NO PUDE ENTRAR MAS EN LA GALERIA . . . 2


Los estantes se desbordaban, había juguetes encima de las charolas, que estaban encima de los radios, que se equilibraban apenas encima de una bicicleta o de un vitrolero o de una cámara de fuelle; los cromos habían dejado de lucir su esplendor, pues estaban unos cubriendo la pared y otros cubriéndolos a ellos, la fuerte tensión de número, de género y de especie había ya impedido la organización  maximalista del principio, el tipo el color, el tamaño, la época, habían cedido su orden irrestricto ante el volumen apabullante.
Para cualquier persona en su sano juicio –quien sabe si era el caso- la razón de tal desaguisado era obvia, se había previsto tiempo atrás, incluso se había anunciado en diversas ocasiones, en que más bien había parecido reclamo sin fundamento. Y sin embargo también, el sano juicio solo dictaba una señal lógica: impedir que la situación siguiera creciendo.
Las soluciones fáciles, habían dejado de serlo también, ocupar algún otro espacio adicional: el cuarto de los libros, el desván, los altos del ropero, cualquier "solución," sencillamente se escuchaba a una "solución temporal"pero un fracaso vecino.
Me Salí de la entrada de la Galería a la cual no pude entrar, me senté en la sala azul de mi casa, quería hacer un plan de auxilio, un proyecto, quería una inspiración salvadora; me la pase toda la noche pensando y soñando, de cualquier forma había llegado de un duro proceso...  que no me dejaría dormir de cualquier manera.