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jueves, 12 de febrero de 2015

CHOCOLATE A LA MEXICANA

Estaba el otro día, viendo videos de programas mexicanos antiguos y entre los capítulos de los años sesentas salió una historia de los hermanos Grimm  interpretada en el  programa “Teatro Fantástico” por una serie de actores en ciernes, comandados por el mítico Enrique Alonso, lo interesante es que el capítulo concluía con una serie de anuncios comerciales en torno al Chocolate Express de “La Azteca”, de inmediato me acorde de los Vintage que tenía hacía tiempo de esa marca, una serie de frascos y latas y algunos termos de finales de los años cincuenta, utilizados a su vez como promoción y como anuncio comercial. También pensé que había otras marcas mexicanas del mismo tipo, que habían producido, a semejanza, una serie de objetos promocionales que en la actualidad eran Vintages muy buscados: vasos de chocolate Presidente, estucheras de Toblerone, tazas de chocolate Ibarra, latas de chocolate Abuelita, o alcancías de plástico inflado de Larin, entre muchas cosas más. De entre esos y muchos Vintages producidos por las empresas del chocolate mexicano, sin lugar a dudas lo más buscado era lo más perdurable, la lámina litografiada como en todos los casos cumple este requisito; específicamente latas, alcancías, estucheras o loncheras, mientras esto pensaba, recordé que hacia bastante tiempo vi por primera vez una alcancía de Choco Milk, que en esa ocasión no pude adquirir, pero quise por siempre.
Ese día en que estaba viendo los antiguos capítulos de la televisión mexicana, también realice una búsqueda exhaustiva en mis bases de datos sobre el Choco Milk, ese producto que en realidad era de una empresa extranjera pero que tanto éxito tuvo en México, y que incluso llego a ser casi un sinónimo de “leche para niños”, por otro lado, su consumo se arraigó tanto que surgieron frases que se volvieron coloquiales para siempre: “tomate tu chocomil”, ¿le pongo chocomil a su licuado?, entre otras y aun hoy en día cotidianas, incluyendo también las referentes al personaje que se creó como parte del diseño de producto: “Pancho Pantera”. 
Sin embargo y pese a ello, es muy común leer en internet criticas expresas a dicho personaje, a sus creadores e incluso a la marca que le dio origen, hay una vasta cantidad de documentos analizando que si el personaje atentaba contra la integridad del mexicano, que si era una franca declaración en contra de la protección de animales o que si propiciaba el consumismo extremo, la obesidad y no sé cuántas cosas más.
Pensé en ello el domingo pasado mientras caminaba por la Lagunilla, mientras me pare en un puesto y revise una linda lonchera de lámina litografiada, una lonchera de Choco MIlk, pensé en ello y en sus viñetas por demás ingenuas; que fácil es poner cosas sin sentido en internet.
Fig.1. La Lonchera Choco Milk de los años sesentas

Fig. 2. Detalle lateral de la lonchera Choco Milk
de los años sesentas

 
 

COINCIDENCIAS Y DIVERGENCIAS

Ese día hace pocos días en que finalmente llego a mi colección una cinta de carrete abierto de uno de los “Masterpieces del Jazz”, ni más ni menos que el álbum de Dave Brubeck “Time Out”, fue muy Coincidente…; pensé en ello, claro mientras recordaba a John Coltrane y Herbie Hancock, y el icónico “Kind of Blue” de Miles Davis y a esa época hace muchos años en que soñaba precisamente con hacer una fusión de Acordeón con música de Jazz. Algunos años después conseguí Varios LP´s de los originales “Masterpieces” entre ellos el disco de Dave Brubeck, justamente el mismo que conseguí en cinta magnética de carrete abierto y fue una Coincidencia porque justamente dos días después en uno de esos largos paseos matutinos en el tianguis de los martes, me tope en un rincón de un puesto atestado de ropa y desechos, un altero de discos entre los cuales estaba un LP prensado en 1972, y que presentaba  –pese a lo controversial del caso-  una fusión de ritmos tropicales con elementos del rock de esos años, lo cual en términos llanos sentó las bases –al menos en parte- de la música popular que se ha desarrollado desde esa época hasta nuestros días, pasando por la gran cantidad de géneros que en este periodo han existido, generado y desarrollado.
De acuerdo con la definición básica entonces, pasaría a ser dentro de la música popular una de las “Masterpieces”, y me causo un poco de gracia el pensar que también debían existir los “Masterpieces” de la música Popular Mexicana; claro, guardando los años luz de distancia que separan a ese disco con uno de los originales “Masterpieces del Jazz”.
El tema será controversial desde luego, los Masterpieces serán encumbradas por mucho tiempo más, y desde luego en el bajo mundo de la música popular habrá también una serie de discos apologéticos, que en su ámbito, también habrán cambiado al mundo, como el ya Icónico LP “Matamoros Querido” encontrado ese día entre el montón de discos en el rincón de ese puesto en el tianguis de los martes..; que Divergencia sin duda.
 
Fig. 1. El Álbum "Time Out"
 
 
 
Fig. 2. El Álbum "Matamoros Querido"