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domingo, 10 de julio de 2016

UN SUEÑO.

Si algo ha caracterizado mi vida, es por un lado, la gran relación que han tenido mis sueños con la realidad tangible; y por otro lado, mi gusto inquebrantable por querer que los grandes sueños se cumplan; paso muchas veces, fue el motor para grandes planes, grandes tragedias y también grandes aventuras; y cada vez que un sueño intenso ocurre, obligo a mi mente a no borrarlo, para intentar hacerlo realidad; como hace unos días que estaba soñando:

un camino en medio del campo y yo recorriéndolo en mi auto,
y luego un puente en mal estado me obliga a detenerme,
y comienzo a caminar para buscar ayuda y me siento en la entrada de la primer casa que encuentro,
tiene unas ventanas grandes a través de las cuales se ve el interior,
se ven muchas cosas regadas, botes de pintura y cajas, muchas botellas, y entre todas ellas, una comienza a atraerme,
fijo bien mi vista y es nada más y nada menos que un ejemplar de las primeras botellas de Pepsi que se hicieron en México;
lleno de emoción, llamo a la puerta, quiza quieran vendermela; pero nadie sale, parece que los dueños no están;
decido esperar su regreso, pero pasan largas horas y nada;
de pronto, una señora que pasa por ahí, me pregunta si acaso busco a alguien,
le explico la situación, ante lo cual, la señora me dice que la casa está ya abandonada,
que si lo deseo puedo entrar, pero que me recomienda no hacerlo pues “han pasado cosas muy extrañas” dice…
Mi deseo por el objeto me hace ni tan solo reparar en lo dicho,
y simplemente abro la puerta, no tiene candado ni seguro la chapa de la entrada,
me acerco a la ventana retiro las cajas que están encima de las botellas,
y un sobresalto casi me derrumba… 
¡¡¡es la caja de mi colección de botellas, son mis botellas!!! ¡¡¡es mi colección!!!.

Aun no terminaba de amanecer cuando el sueño aquel, me obligo a despertar, y aunque parezca absurdo, salí corriendo a la galería de mi casa en donde se encuentra mi colección de botellas antiguas, retire unas cajas que estaban encima y puede ver que las botellas estaban a salvo, intactas tal como las había dejado tiempo atrás. Y de pronto la “revelación”: quitar cajas de encima.. la colección oculta bajo muchas cosas...

El sueño no me llevaría al otro día a la búsqueda de una botella antigua o algo así; el sueño había sido sencillamente una revelación, había llegado la hora de volver a valorar las cosas que ya tenía. Así de sencillo, por algo las tenía, y por algo mi mente me había llevado a ese camino, que no era más que el de mi realidad por esos días.


Fig. 1. Parte de la Colección de Botellas antiguas.