Nací en un
mundo que estaba a punto de cambiar, aun en mi casa al sur de la ciudad permanecían
perpetuos, objetos de un ayer que se resistían a ser sustituidos por las nuevas
tecnologías y las nuevas formas que el mundo ya estaba planteando; aún se tenía
la típica alacena, los muebles viejos, los documentos de la infancia de la generación
anterior, la ropa que aun podía ponerse una vez más. Yo herede muchas de esas
cosas y muchas que me pertenecieron más aun. La era vintage que llego a
principios de esta década siempre me hizo pensar en todo lo que perdí en los diferentes
estropicios, y todo lo que deje ir en la vida, por muchas cosas; durante esta
era, he conseguido algunas de ellas en aras de las colecciones mismas, pero más
aún en aras del recuerdo y solo para reivindicar eso que fue; pienso por
ejemplo en los televisores de bulbos de los años sesentas que había en la casa,
asi como la enorme consola sky line, que tenía un radio y tocadiscos, y que entregue
al camión de la basura cuando tuve que irme del sur al norte de la ciudad,
cuando ya era necesario; pienso en ese radio Crosley que me dio mi tía
mesenica, para que lo desarmara en mi intento infantil de aprender electrónica;
pienso en mis Cards de la Guerra de las Galaxias, guardadas con mucho celo, solo
durante un tiempo; en las piezas de vajilla y demás recuerdos que había en la
vitrina de la casa; en las piezas de ropa puestas una sola vez para los
diferentes momentos importantes de la vida de todos; en las innumerables
tarjetas, cartas, esquelas y notas de la caja de mi abue; en las notas escritas
en la parte trasera de la puerta del ropero desde que inicio la familia y que describían
las fechas importantes de todos; en mis cajas de juguetes, regalos de reyes,
regalos varios y cumpleaños; en mis propias colecciones aquí narradas y que se
perdieron en dolorosos momentos de la vida.
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miércoles, 20 de julio de 2016
NOTAS ADICIONALES A LA ENTRADAS ANTERIORES . . . 3
La revista,
minirevista, historieta o minihistorieta o comic o minicomic: “Minimilagros”, fue
una de las muchas revistas periódicas que se publicaron en México a finales del
siglo XX, aparentemente el formato en el que se publicaban (1/8 carta), resolvía
dos cosas: por un lado la facilidad de portarlas en un bolsillo de la camisa o
el pantalón -de ahí el apelativo: "revistas de bolsillo”- y por otro lado reducir
costos para aumentar productividad y ganancia. El Numero uno de la revista Minimilagros
fue publicado el 22 de Mayo de 1978, número que se regalaba en la compra de
alguna otra revista de tiraje regular de la misma editorial -costumbre que se mantuvo por años en las
editoriales mexicanas- este primer número, fue publicado por la editorial
EDPA -editorial de la Parra-, editorial
que había surgido de otra, creada por Yolanda Vargas Dulche y Guillermo de la
Parra: editorial Argumentos “EDAR” en los años cincuenta, y que posteriormente
a finales de los años setentas se convirtió en la histórica editorial VID;
editorial en la cual se vio el auge y caída de este tipo de publicaciones
periodicas, pues aunque primeramente se llegó a tener un apogeo en cuanto a los
argumentos, dibujos, portadas, y posteriormente durante los difíciles años de
la crisis de los ochentas un decaimiento.
Es en 1985,
cuando el tamaño clásico de bolsillo aumenta ligeramente de dimensiones con la
permanencia del nombre original: Minimilagros, pero pocos números después, el
tamaña cambia a ¼ de carta y el nombre se modifica a Maxi-Milagros, nombre con
el cual, algunos números después, la revista desaparece en pos de otros títulos
que comenzó a publicar la para entonces ya Famosísima Editorial VID.
Fig. 1. Encabezado de la Revista "Lagrimas Risas y Amor",
de la original editorial EDAR
Fig. 2. Encabezado de la Revista "Minimilagros",
de la editorial EDPA.
Fig. 3. Encabezado de la Revista "Minimilagros",
de la editorialVID.
jueves, 14 de julio de 2016
en vista de todo... RECUERDOS DE ACAPULCO...7 (FINAL)
Acapulco llego a representar siempre algo en mi vida, fue al principio
la enarbolacion de un nacionalismo exacerbado, fue por algún tiempo la envidia cuando
toda la familia iría sin mí; fue después las vacaciones y los fines de año con
estruendo, luego fue una nueva oportunidad para la felicidad, y al final fue la
meta por una vida mejor.
Y un día, después del último viaje de amor, sencillamente, se acabó.
martes, 12 de julio de 2016
MIS CARTELES DE CINE
En estos días, en
que tanto estuve investigando entre los recuerdos de mi familia sobre
los famosos cines de San Angel, y que me di cuenta de que casi nadie los
recuerda -ni eso y creo que
casi nada- me acorde mucho de
que en esa época, solían colocar en vitrinas, en todos los cines
a los que fuimos, unos carteles en donde se promocionaban las películas que
se exhibían o que se habrían de exhibir, eran los
famosos "Carteles de Cine", aquellas reliquias que comenzaron
con el cine mismo, en las salas de finales del siglo XIX.
Mi colección de carteles
de cine, comenzó mucho antes de la era Vintage -declarada oficialmente en
noviembre del 2011- y de una
manera triste; comenzó después de que mi hermano se fue -o huyo, según se vea- en ese tortuoso año de finales de los
90.
Habíamos ido al chopo -Tianguis Cultural del Rock- desde hacia mucho tiempo atrás, a
buscar música, vídeos y libros, y el día que él se fue, me quede
solo… y así fue que inmediatamente después lo único que me quedaba, era “el
Chopo”.
Fui “solo” en varias
ocasiones después, escuche mucha música, vi muchos vídeos, me porte mal
muchas veces, conocí a muchas personas, platique con los amigos de
mi hermano, escuche muchos grupos famosos y no famosos que nunca lo fueron
y otros que si, cambie muchos buenos discos y me arrepentí muchas veces leí grandes libros y encontré ese
puesto, al inicio del tianguis, en donde tenían los carteles de cine, pero
extrañamente, en esos días jamas compre ninguno, y luego mi vida dio
un giro mas y deje de ir al tianguis.
Algunos años después,
mientras la era vintage no comenzaba aun, fui de paseo a la ciudad un sábado por
la mañana y caminando me dieron ganas de ir al Chopo, en aras del
recuerdo, asi nadamás; me recibió el inconfundible olor... y el
puesto al inicio del tianguis; por esos dias, yo estaba enfrascado en una
colección de películas y dado que un cartel de cine podría ser un buen
adorno para mi casa, compre uno, solo quería uno que permitiera
adornar, sin quitar el ambiente minimalista que entonces tenía mi casa, y así fue
que el cartel de cine de la película "El Planeta
de los Simios", se fue conmigo esa mañana. Cuando lo vi colgado
en un cuadro en la pared, la historia cambio una vez más.
Conseguí -recupere según mi filosofía- muchísimos
carteles de cine, de muchas épocas y de muchos tipos, y como muchas cosas en la
vida, solo se lo debía a mi hermano, aunque en este caso -por su
necedad de querer huir- el tiempo después, daría su amargo veredicto.
Luego la era Vintage
llego; muchas visitas se hicieron entonces al "Tianguis
Cultural del Chopo", y a muchos tianguis más, la caja con la "Colección de Carteles de
Cine" se fue llenando, pero mi hermano ya jamás regreso.
domingo, 10 de julio de 2016
UN SUEÑO.
Si algo ha
caracterizado mi vida, es por un lado, la gran relación que han tenido mis sueños
con la realidad tangible; y por otro lado, mi gusto inquebrantable por querer
que los grandes sueños se cumplan; paso muchas veces, fue el motor para grandes
planes, grandes tragedias y también grandes aventuras; y cada vez que un sueño
intenso ocurre, obligo a mi mente a no borrarlo, para intentar hacerlo
realidad; como hace unos días que estaba soñando:
un camino en medio del campo y yo recorriéndolo en mi auto,
y luego un puente en mal estado me obliga a detenerme,
y comienzo a caminar para buscar ayuda y me siento en la entrada de la
primer casa que encuentro,
tiene unas ventanas grandes a través de las cuales se ve el interior,
se ven muchas cosas regadas, botes de pintura y cajas, muchas botellas,
y entre todas ellas, una comienza a atraerme,
fijo bien mi vista y es nada más y nada menos que un ejemplar de las
primeras botellas de Pepsi que se hicieron en México;
lleno de emoción, llamo a la puerta, quiza quieran vendermela; pero nadie sale, parece que los
dueños no están;
decido esperar su regreso, pero pasan largas horas y nada;
de pronto, una señora que pasa por ahí, me pregunta si acaso busco a alguien,
le explico la situación, ante lo cual, la señora me dice que la casa está
ya abandonada,
que si lo deseo puedo entrar, pero que me recomienda no hacerlo pues “han
pasado cosas muy extrañas” dice…
Mi deseo por el objeto me hace ni tan solo reparar en lo dicho,
y simplemente abro la puerta, no tiene candado ni seguro la chapa de la
entrada,
me acerco a la ventana retiro las cajas que están encima de las botellas,
y un sobresalto casi me derrumba…
¡¡¡es la caja de mi colección de botellas,
son mis botellas!!! ¡¡¡es mi colección!!!.
Aun no
terminaba de amanecer cuando el sueño aquel, me obligo a despertar, y aunque
parezca absurdo, salí corriendo a la galería de mi casa en donde se encuentra
mi colección de botellas antiguas, retire unas cajas que estaban encima y puede
ver que las botellas estaban a salvo, intactas tal como las había dejado tiempo atrás.
Y de pronto la “revelación”: quitar cajas de encima.. la colección oculta bajo
muchas cosas...
El sueño no
me llevaría al otro día a la búsqueda de una botella antigua o algo así; el
sueño había sido sencillamente una revelación, había llegado la hora de volver
a valorar las cosas que ya tenía. Así de sencillo, por algo las tenía, y por
algo mi mente me había llevado a ese camino, que no era más que el de mi
realidad por esos días.
Fig. 1. Parte de la Colección de Botellas antiguas.
sábado, 9 de julio de 2016
LAS FUENTES...
Las Fuentes Brotantes,
eran un lugar además de cargado de historia familiar, un lugar lleno de magia y
de historia, no solo por la intervención del General Cárdenas para agregarlo
como parque nacional en los años treinta, no solo porque ahí desemboca aun el único
manantial proveniente del Ajusco; sino porque ahí suceden casi todos los eventos
de mi vida en el sur, antes y desde antes; las fuentes son: la llegada de los
antepasados desde Irapuato, las fiesta de cumpleaños de la infancia, los paseos
en la vera de su lago esperando la salida del mitológico cocodrilo, la larga
espera en la piedra encantada en espera de lo desconocido, las quesadillas y
las mojadas en su riachuelo; las fuentes son todo; sin olvidar que ahí revise
mi primer cinta de súper 8 mm cuando comenzó la era vintage, y de ahí salimos
al cine a ver el reestreno de la película de Cantinflas, “El Bombero Atomico”,
la película -de 1952- de la cual apenas hace días compre una serie de anuncios…
que cosas, las fuentes siempre estarán ahí y su magia… también.
Fig. 1. Uno de los varios carteles de cine
comprados hace tan poco.
MAS DE FAMOSOS Y MÉXICO Y MIS RECUERDOS DE LA INFANCIA. . .
Vivir en el
sur de la ciudad, antes, era una experiencia bastante cándida; era estar en un rescoldo
que se oponía a la idea de pertenecer a ese monstruo llamado “la ciudad”; se podía
aun caminar por en medio de la calle y realizar fiestas en los parajes de los
bosques; andar en las empedradas calles del centro de Tlalpan y disfrutar la
tarde en los prados de las “Fuentes Brotantes”… pensé en ello aquella vez que
estando en un museo, en la exposición de los impresionistas, me deslumbraba por
las obras de Monet personaje que jamás estuvo en México, aunque siempre quiso
conocerlo, no solo por su afán del colorido nato de aquí, y por su deleite por
las plantas exóticas del trópico mexicano, sino por su inquebrantable gusto por
lo extraño… lo pensé entonces y lo recuerdo ahora que viene a mi mente las
pinturas de Joaquin Clausell, de las Fuentes Brotantes, las pinturas
impresionistas que realizo cual emulo de los paisajes de Monet, las
inigualables imágenes de ese México que fue, de las Fuentes Brotantes, si aquel pedazo de paraíso que la ciudad
guardo para sí, aquel lugar de las mil añoranzas de la infancia, de las
aventurillas de juventud y de los nostálgicos paseos después del estropicio.
Monet nunca estuvo en México, pero Clausell, lo ligo con él, con el
impresionismo y con la eternidad.
Fig. 1. Las fuentes, que vio Clausell.
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