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jueves, 9 de junio de 2016

DE BUSQUEDAS...


En el libro de Bill Gates "Camino al futuro", se 
vaticinaba que en algunos años llegaría una 
nueva era, la "Era de la información",
 y así fue. 

Buscar información hoy es aparentemente muy fácil, Internet ha hecho sabio a todo el mundo, casi cualquier cosa de la que se desconozca se puede fácilmente buscar en casi cualquier lugar y saber de ello hasta sus más íntimos secretos; yo vi el nacimiento del Internet y he crecido con él, pero también viví el mundo antiguo, buscar en los libros, en revistas, y también viví mucho, de tal manera que mucha información aquí colocada, es de “primera mano”. Pienso en ello mientras recorro páginas y páginas en busca de información de un tesoro recién comprado en el tianguis de la colonia de los doctores, lo habíamos visto en sábado a un elevado precio, luego regresamos en domingo y no se tuvo que regatear mucho, el tesoro, simplemente bajo a casi la mitad de precio.

Lo lleve a casa y lo atesore, y busque información y nadie sabía nada de él, quizá jamás existió, en su caja esta la marca que lo manufacturo dice CIPSA, empresa de la cual, cualquier búsqueda es también casi infructuosa. Quizá tenga que inventar la historia de mi ROKABANJO o quizá hasta la de CIPSA.
Fig. 1. El tesoro de aquel domingo

lunes, 6 de junio de 2016

DE COLECCIONES... 1

Para esos días en que el calor se había ya ido y ahora llegaban las lluvias brutales existían muchas teorías que pretendian explicar los trastornos obsesivos y las conductas adictivas y compulsivas; y ya no digamos las clásicas explicaciones conductuales y psicoanalíticas sino inclusive las del funcionalismo y el conductismo hedonista, además de estas estaban esas teorías minimalistas del “momento crítico” o la “escena primordial”, según las cuales una ausencia traía como consecuencia una necesidad, tras lo cual una colección no era más que una búsqueda de algo que se había ido. 
Y parecía ser cierto, y quizá lo era. Y entonces podría explicarse porque desde niño, muy niño, comencé con esa pequeña afición a coleccionar cosas, niño muy niño, cuando las ausencias comenzaron en mi vida.


Pienso en ello y pienso en esa primera colección y en la última y en todas, pero sobre todo pienso que, aunque Mamá no se hubiera ido, me hubieran gustado aun así mis muchas colecciones...

Fig.1. Obscura obscuridad.

martes, 31 de mayo de 2016

COMPUTADORAS

Mientras esto escribo, traslado toda mi información a un nuevo sistema de cómputo; y mientras eso ocurre no dejo de recordar los primeros días en las computadoras, los cambios de procesadores y de sistemas operativos, las noches de hace mucho frente a la pantalla depurando línea tras línea de códigos de programación; ha habido cosas grandiosas, por lo cual hago un sencillo homenaje a todas la UNIVACS del pasado, que ahora han permitido seguir escribiendo. Por ello y por todo, adelante.

martes, 17 de mayo de 2016

RECUERDOS DE ACAPULCO 2…

La historia de las cajas de fotografías compradas en el tianguis de la colonia de los doctores, es una historia ya vivida y ya inventada: Es una caja que contiene el archivo histórico de una familia, son fotografías, películas, documentos de una vida que fue, tiempos ya idos, un pasado que vibra en la pregunta: ¿Cómo llegaron a deshacerse de esto?, y es entonces la respuesta… la historia inventada: un embargo, una venta por la desgracia, un robo, el final de una estirpe… muchas historias inventaba yo cada vez que algo así encontraba; pienso en todas esas cosas que pertenecen a mi colección Vintage, que son la memoria de una familia, como aquella serie de películas de la vida de Laurita1, comienza en el paseo de bodas de sus padres y termina en su fiesta de quince años, o la correspondencia de la señora Flores, que va desde los años cuarenta hasta casi el fin del milenio, o desde luego la familia sin nombre de las vacaciones en Acapulco2.


Había algo mágico en ello, en el “Hotel la Playa”, en el “Tiburón Ballena”, en las fotos de la señora sin nombre, sencillamente en todo lo que giraba alrededor de Acapulco.
Fig. 1. La señora sin nombre en el Acapulco de los cincuenta.

Notas:
1. La historia comienza, entrada del           
    22 agosto 2012.
2. Recuerdos de Acapulco 1, entrada del 17 mayo 2016.

RECUERDOS DE ACAPULCO 1...


Parecía ser que todo había comenzado  ese caluroso día de mayo en el puesto de antigüedades del amigo Paquito, cuando saco la caja de fotografías que me quería vender...  y digo que parecía, porque en realidad casi era la parte final de una historia también muy larga, de años, o quizá de décadas o incluso hasta de siglos pasados.. Era la historia de Acapulco, en realidad era una historia que yo no debería de contar, porque ya estaba muy contada; en la actualidad se podía saber todo, con fechas y detalles, de casi cualquier cosa, incluyéndolo todo... Internet.

Me quedo más claro que nunca, esa noche de hace poco tiempo, en que interesado en saber los detalles históricos de las playas acapulqueñas “La Condesa e Icacos”, ingrese a una serie de documentos que hablaban de las primeras noticias registradas por escrito del Acapulco de los años veinte; entre otras, del encuentro fortuito de uno de los nativos pescadores de Acapulco con un Majestuoso Tiburón Ballena; pensé en ello mientras revisaba las fotos que quería venderme Paquito en el tianguis de la colonia de los Doctores aquel domingo caluroso de mayo.

Compre tres cajas con fotografías, las lleve a casa para la limpieza habitual y para revisarlas; recogían imágenes de las vacaciones de una familia en el Acapulco de los años cincuenta, capturaban el paseo en una “Playa Icacos” aun en ciernes, y registraban la captura de un animal marino, de un: “Majestuoso Tiburón Ballena”.

La historia de Acapulco no solo era una historia de coincidencias, no solo era una historia de hechos históricos, era una historia de amor y estaba más que nunca en mi corazón.

Fig. 1.  Aleta caudal del tiburón ballena.

Fig. 2.  Aleta dorsal del tiburón ballena. 

Fig. 3.  Costado del tiburón ballena.
Fig. 4.  Cabeza del tiburón ballena.

viernes, 8 de abril de 2016

EPILOGO DE LA TOUR DE FRANCE.

Nos sentamos en la sala de mi casa, mientras la aguja recorría el disco de Will Glahe; eran mediados de ese marzo infernal y yo sin saber que aún faltaba lo peor; sin embargo, una vez más la magia de estar con Papa y mi Hermano dio un respiro a la vida. De pronto esa sensación de estar protegido regreso, esa sensación de fiesta de la infancia se volvió a vivir, y esas pláticas que jamás terminan, llenaron ese sábado por la tarde en la sala de mi casa.

Papa evoco todo lo que recordaba, y aun se tuvo el aplomo para  hacer planes para un eventual futuro juntos. Los tiempos ya habían cambiado mucho, la emoción solo duraba el par de caras del disco.

Algunos días después, mientras estábamos en el último concierto que dieron los Rolling Stones en México, llenos de emoción rockera, conseguí un souvenir que quizá con el tiempo se convertiría en un Vintage, de no serlo, me recordaría para siempre esa tarde con Angel y mi Hermano.


Papa y mi Hermano se fueron el viernes santo por la mañana… había querido volver a poner el disco de “La Tour de France”, y muchos más. Pero como siempre pasa, las prisas llegaron, los imprevistos, la chapa del baño atorada… salimos corriendo rumbo al aeropuerto. Deseaba con todas mis fuerzas que jamás se fueran.
Fig. 1. El Vintage para el futuro.

INTERMEDIO…DE TOUR DE FRANCE

Para principios de febrero la vida se había complicado, quizá mucho o muchísimo, el aire estaba enrarecido y las ganas de seguir comenzaron a desvanecerse; algunas semanas después recibí la  llamada de la Paz, mi Papa Y mi Hermano vendrían. Para principios de marzo, justo antes de que llegaran, las esperanzas de una vida mejor estaban prácticamente canceladas.


Fuimos por ellos al aeropuerto, aquella tarde del segundo día que el huracán ataco a la ciudad con toda su furia. La visita era rápida un par de semanas, algunas compras, algunos compromisos, nada prometedor; sin embargo fue todo lo contrario: fueron días sumamente intensos, sumamente valiosos, llenos de energía y de fuerza energizadora, fue la oportunidad exacta para revalorar las galerías Vintage para mostrar todo lo atesorado. Fue cada noche sacar un álbum, prender un radio, recordar algún juguete, ver una película, escuchar un disco… fue sencillamente una bella época para vivir.


Fig.1. El desastre en que quedo.