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miércoles, 17 de diciembre de 2014

DE CAMARAS Y TESOROS...

Desde luego que el dia de las muchas cámaras hubo una que atrajo desde el principio toda mi atención, y primero lo logro por su nombre: decía TECHNICOLOR; luego por su aplicación: era una VTR, una verdadera y original cámara de video portátil de finales de los años setentas.

 Fig. 1. La Cámara.
 
Lo extraordinario es que en primer lugar el nombre TECHNICOLOR, no se asocia comúnmente a la industria del video, sino a la del cine; basta recordar las grandes películas de mediados del siglo pasado que estaban hipersaturadas de color, los grandes musicales de los cuarenta y cincuenta y algunos de los Clasicos de todos los tiempos. . . películas procesadas en TECHNICOLOR. 
Pero por otro lado resulta mas extraordinario que la empresa Technicolor asociada con la desarrolladora Japonesa Funai, hayan puesto al mercado una videocámara en un formato semejante al casette de audio, cuando los sistemas estaban practicamente estandarizados en el Beta de Sony,  el VHS de JVC (el RCA japonés), y mas aun en  sistema U-matic igualmente de Sony.
La cámara TECHNICOLOR llamo mucho mi atención, estaba junto a una cámara de 16 mm Nikon, una super 8 Chinon Direct Sound y una cámara mas de 8 mm; evidentemente lo primero que pensé cuando vi la cámara TECHNICOLOR fue en el cine, sus Clásicos de todos los tiempos y sus musicales hipersaturados de color; pero luego vi que estaba encima de una consola de control, al lado de una grabadora de video, junto a una batería portátil; el sistema completo VTR de TECHNICOLOR.
 
Meti todo en un costal que antes había sido utilizado para transportar maíz (lo cual condujo a que después, se tuviera que hacer una limpieza exaustiva de las cámaras), cruce la avenida con las muchas cámaras, apenas pudiendo sostener su peso, me fui a casa, seguirían horas enteras para ponerlo en funcionamiento; el mundo vintage había vuelto.
 Fig. 2. El sistema Completo



martes, 16 de diciembre de 2014

MUCHAS CAMARAS . . . .

Y entonces así, despertando bien a un nuevo día, me fui a Cuautitlán México. Me esperaban muchas horas de caminar despacio, de encontrar gente con quien platicar, de sorprenderme aun con los muchos vintages encontrados.
Llegue a casa y solo quería ocuparme en ello, pero el día no me alcanzo, mañana seguiría despertando bien a un nuevo día.
Fig. 1. parte de lo encontrado ese día en Cuautitlán.

lunes, 15 de diciembre de 2014

EL LARGO CAMINO A CASA.

Fue el día de caminar mucho, con el quemante sol de diciembre encima y el polvo flotante del camino. Estaba buscando una vereda, una ruta; el destino quizá estaba ya trazado; ese diciembre quería regresar a casa, aun cansado, aun con sed, aun con sueño; estaba dispuesto a sobreponer encima de todo, mis anhelos, mis deseos y el ansia y la sed por volver.
Camine de todo el día, viendo mi sombra, de sur a norte de oriente a poniente, entre calles y prados, sin tomar atención de casi nada, solo buscando el camino, solo encerrado pretendiendo escribir una historia de ese día, una historia que pudiese ser contada después, en una mesa de café, en una banqueta, en el asiento de un auto, en un jardín; una historia que dijera muchas cosas, muchas peripecias, notas divertidas, cosas entretenidas, pero que ocultamente dijera algo de mí; porque estaba cansado de quejarme y solo quería gritar ya; solo quería dejar de estirar la mano y adelantar yo mismo la carrera.
Y en ese enorme camino, largo, en que gran parte de las pesadillas quedaron abatidas, también levante parte de lo que el pasado parecía que se había encargado de olvidar; al ver unas hojas impresas tiradas, mojadas, resquebrajadas, pensé en los viejos libros y sus bonitas ilustraciones, las grandes aventuras y los cromos coloridos que encerraban sus páginas, la aventura del conocimiento esperando ser vivida; y pensé en muchas cosas que se presentaban en ese camino: las piedras recogidas por el mundo, las cintas de cine de historias pasadas, los barcos y su terminología divertida; y también pensé en mi pequeña colección vintage que me esperaba en casa, triste de haberla dejado sin avisar; sin ser escuchada, ni vista, sin jugar con ella.
Por mi mente pasaron entonces los grandes planes, los grandes anhelos y los grandes sueños. La colección vintage, la colección de libros, la colección de música, la colección de todo, nada de eso era la meta, la meta estaba cuando me recuperara a mí mismo, y pudiera volver a divertirme escuchando una gran canción, leyendo una preciosa página, viendo una gran película, volver a divertirme como en el “pasado”, por el sencillo hecho de hacerlo.
Y recorrí el trecho largo que aún me separaba de casa, ese largo camino a casa de ese día de mucho caminar con el sol quemante de diciembre y el polvo flotante del camino.
Y después, al llegar no hice nada, solo supe que había vuelto y solo deseaba  ya no olvidar nada.
                             P.D. Que cosas, por poco olvido que lo 
                             único que realmente nos pertenece es 
                             nuestro “pasado”.
 

miércoles, 12 de noviembre de 2014

ENCUENTRO Y BUSQUEDA

 

LOS ORIGENES… Y EL CARRO DE PEDALES


Era domingo temprano y no había mucho por hacer, una vez más la suerte  juega a nuestro favor y de pronto estamos en la ciudad en búsqueda de tesoros; es una búsqueda rápida; un pequeño regateo lleva al Indy-Apache a la colección, pero más que eso a una profunda reflexión.

Pienso en ello de camino a casa, pienso mucho y los recuerdos me invaden; los recuerdos, las añoranzas y los deseos, pero también las conjeturas y los análisis o temores; de entrada hay algo que me inquieta, se llama la búsqueda y su frecuencia, y más allá de ello, esta la seriedad y la importancia o trascendencia. Esta frecuencia ha tenido severos cambios, aunque en realidad sea la frecuencia o quizá solo el ritmo; antes era un trabajo de todo el fin de semana; cuando la historia comenzó era ir el sábado o domingo de cada semana, o ambos días, era la Lagunilla, los tianguis de la colonia de los Doctores y la Avenida Alvaro Obregón, una rutina que se repitió por muchos fines de semana de muchos meses por quizá algunos años, luego trasladaron el tianguis de Obregón y en su nueva cede el tianguis se desangelo, lo mismo paso con el de la colonia de los Doctores tiempo después, Lagunilla aun no, pero en muchas ocasiones resultaba que no había nada nuevo, nada intrigante, interesante o importante, y así poco a poco las búsquedas de fin de semana se fueron espaciando; fue casi cuando supe que en el norte de la ciudad había otros lugares con ocasionales tesoros, otros tianguis otros mercados, así es que en la actualidad la búsqueda es de varios días en la semana y ya muy esporádicamente el fin de semana, solo sábado a veces o domingo en el demasiado desangelado y reubicado tianguis de Doctores; sin embargo las búsquedas de la actualidad son más detalladas, son mucho caminar, mucho observar y buscar y analizar pero poco encontrar. También llega a mi mente, que muy al inicio de la historia, de hecho cuando aún se cernía su inicio, la idea de la colección era muy diferente a la actual. La idea inicial –y esto es notorio y de suma importancia- era establecer una colección de objetos antiguos (vintage) constituida por un ejemplar de las muchas cosas que pudiesen considerarse así: una cámara fotográfica, una máquina de coser, un proyector de cine, un disco de 78 rpm. Esta idea inicial, rápidamente fue transformada; creo que todo inicio con los visores View Master, al llegar el primero de baquelita trajo consigo el saber que había muchos modelos por época, por marca, por color, por iluminación; de pronto la colección empezó a ampliarse en esa sola vertiente; lo mismo paso con los radios sobre los cuales la idea inicial, fue que la colección contara con un ejemplar de bulbos, uno de transistores, uno de circuito integrado de la primera etapa, pero de igual manera cada clasificación podía tener infinidad de ejemplos, de materiales, de marcas, de tipos; y así fue ampliándose esa otra intercolección: de madera, de baquelita, de plástico, de una banda, de dos , de tres, RCA, Philips, Sky Line, claros, obscuros, de pedestal, portátiles, etc, y como estos ejemplos está casi toda la colección, por lo cual hoy en día las intercolecciones son tan diversas, como las posibilidades existen: juguetes Mar, juguetes plastimarx, robots espaciales, robots ciborg, victrolas victor, envases de refrescos solos y llenos, charolas  lulu y charolas pascual, charolas de refrescos y charolas varias,  proyectores con sonido en 8 y proyectores en super 8 y así un larguísimo etc, con muchas variaciones en cada elemento.

Muy al principio de esta historia, cuando aún se estaba en ciernes, cuando se quería una plancha de carbón y un carrete de 8 tracks, uno de los elementos que se pretendían era un carro de pedales metálico, eventualmente del periodo 1960-1970; de hecho en una de las primeras búsquedas de facto en aquel noviembre del 2011, se tuvo la posibilidad tangible de adquirir uno, del periodo buscado, en buen estado y a buen precio; sin embargo en esa ocasión, dado que resultaba imposible ya cargarlo junto con todo lo que ya se había adquirido (una consola capistrana, un proyector telecinemagico, un tren, una charola, varios envases), la compra se denegó postergándola para la siguiente vez, que jamás llego; y no llego principalmente por la influencia de “La televisión y la moda”, de pronto los precios se fueron al cielo; la influencia fue terrible, de pronto había ingentes cantidades de post-yupis, compradores compulsivos, insertados en la moda en la búsqueda de las “antigüedades” y en el aumento de la demanda, habiendo de cumplir al pie de la letra las leyes económicas ancestrales las cosas fueron asi; y de pronto, de un día para otro todo valía oro, aun en objetos deleznables: por tipo, por estado, por todo; y así pasaron años sin que el carro de pedales pudiese llegar a la colección; hasta este domingo en que temprano y sin mucho que hacer en que se decidió ir a antigüedades a la búsqueda de tesoros; y ahí estaba un ejemplar digno,  en buen estado, del periodo buscado; un pequeño regateo lleva al Indy-Apache a la colección, y con ello a varias consideraciones finales: primero, el espacio libre casi inexistente para contener la colección, regresa a tema de preocupación, y segundo y más importante: con este ejemplar, de lo último faltante a la colección –de acuerdo a la idea inicial-, ¿se está en la antesala del final?. Solo espero que no, pues en los últimos días todo había tomado nuevos bríos, nuevos horizontes y nuevas motivaciones, aunque de serlo así, quizá entonces si deberé buscar nuevos espacios, pues entonces, dado la experiencia pasada solo quizá implique una nueva colección, el tiempo lo dirá. Pienso en ello mientras llego a casa, mientras bajo el carro de pedales, lo lavo, lo pulo, lo lustro, pienso en su llegada a casa y en que debería mejor salir a subirme en él y jugar.

Fig. 1. El ahora celebre Carro de Pedales Indy-Apache

miércoles, 5 de noviembre de 2014

UNA NUEVA HISTORIA . . . 6


Fig. 4
La pequeña Colección.

Finalmente en la búsqueda de archivos fotográficos y en  mis vagos recuerdos, esta esta imagen que se tomo unos días antes de iniciar el traslado de la biblioteca para que se pudiera albergar en su espacio –una vez adaptado- la pequeña colección vintage que se tenia entonces; por lo cual esta se coloco, en su totalidad, en la mesa del comedor.
Pueden observarse los dos radios el RCA y el Stewart Warner, la consola Fabuloso Fred, las planchas y la maquina de coser, las cámaras fotográficas y los proyectores de cine, el Tootsie Toy y el Reloj Gilbert, y ligeramente oculta la imagen de la virgen de la Macarena en Plata y Genero Rojo, comprado en cuauti y de origen español, fue emocionante.

UNA NUEVA HISTORIA . . . 5


Fig.3

Una inter-imagen

Buscando aun mas exhaustivamente, se observa en esta otra imagen, los días previos al traslado-adecuación-instalación de la galería, aun se observa parte del acervo de la biblioteca, pero ya no parte de su mobiliario, como el escritorio que estaba en la parte central, aunque se observa en la mesa de trabajo la caja del editor de cine 8 mm y en el piso dos proyectores de cine uno de 8mm y otro de 16mm, también al fondo pueden observarse los radios encimados, una pantalla de proyección, así como algunos otros objetos de la colección inicial.