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martes, 28 de octubre de 2014

PARA QUE SIRVE LA COLECCIÓN, 2 (relato).

Era noche, apenas, una lluvia copiosa y una soledad infranqueable, y era yo en la inmensidad de esa soledad de diseño; y así con solo una idea fija me puse a ver cortos en Super 8, solo minutos de imágenes creadas para el cine, para salas llenas de espectadores expectantes de la magia, que se resumían ya a uno solo. . . y luego fue poner muchos relojes de cuerda en sincronía, para que al unísono marcaran el tiempo y el ritmo, que luego se acompaso a los acordes que salían de las sencillas bocinas de la Victrola primero, luego de un tocadiscos portátil, música en sonido monoaural, analógico sencillamente acariciador de cualquier oído, y los juguetes dando chisporroteos y ruidos metálicos, álbumes de estampas, fotografías de modas caducas, revistas con noticias pasadas. La colección una vez más volvió a vivir, volvió a funcionar, volvió a tomar conciencia de su naturaleza. Los objetos coleccionados volvieron a darme mucha alegría de vivir . . . yo también.
 

Fig. 1, Instantánea de la colección.

viernes, 24 de octubre de 2014

EL DIA QUE NO PUDE ENTRAR MAS EN LA GALERIA 1


Fue por la tarde, hace un par de semanas; venia de un duro proceso-medico-psicologico-prepostanteparatraumatico- y demás; cuando después de un breve descanso en la sala azul de mi casa, decidí entrar en mi Galería, me dirigí hacia su entrada, tome la llave abrí la puerta, trate de avanzar pero una serie de objetos lo impidió, y antes de causar un terrible desastre encendí la luz y caí en la cuenta de que la colección ya había inundado casi hasta el cansancio la vastedad de la galería; los objetos en los estantes que alguna vez habían lucido con un peculiar equilibrio y orden, se habían ido retrayendo en pos de ceder un poco de espacio para otros objetos que habían ido llegando estos años, de los estantes se pasó a las mesas y de las mesas al piso y luego el piso libre se fue haciendo cada vez más limitado hasta llegar al día en que no pude ya entrar en la Galería.

Fig. 1 Vista parcial de la Galería.

 

miércoles, 10 de septiembre de 2014

PARA QUE SIRVE LA COLECCION

Mucha gente escucha música  y  descarga videos de internet, ve la televisión,  sale de paseo; otros juegan en sus consolas y salen de fiesta cada que se puede diario;  a mí también me gusta la alegría de escuchar una buena canción mil veces, ver una gran producción de video, y también tomar una buena página de un gran libro y leerla una vez más, admirar una gran obra de arte y caminar sin rumbo fijo; pero también adoro la peculiar sensación de escuchar un disco a 78 rpm en una victrola, ver la imagen a 24 cuadros por segundo de una cinta de cine de 8mm, observar el funcionamiento de un viejo robot de lámina. Así es la vida, una sucesión de eventos algunas veces buenos y algunas veces malos, algunos planeados otros fortuitos, así es la razón de la colección, como parte de la vida, una sucesión de eventos: una búsqueda, una adquisición, la limpieza de un objeto, su puesta en marcha, su reparación, su restauración, su admiración.. y así se acompañan los grandes momentos de la vida, ver pasar los días, disfrutar del trabajo, compartir con la gente que se ama, lograr los objetivos, caerse y volverse a levantar, intentarlo mil veces salga o no, caminar y vivir, y como para mucha gente el telón de fondo es multicolor, es la familia, es la escuela, es la fiesta y además para mí, los objetos de mi colección, la inquebrantable dulzura de tener algo que fue.
Entonces esta entrada más que para las personas que a menudo me preguntan: ¿para qué?, es para mí, para reivindicar una vez más la idea de que solo haciendo algo que se ama, se llega a ser feliz, para no olvidar jamás que todo tiene un orden y una importancia, y que a pesar de estar en su nivel la fiesta, o la diversión o el aprendizaje o la colección,  todo forma parte de la vida; así y solo así.

Fig. 1. Un detalle mas

jueves, 4 de septiembre de 2014

PEQUEÑO TESORO



En el mundo del coleccionismo, específicamente del coleccionismo vintage, los pequeños “detalles adicionales” de algún objeto se magnifican, casi al grado de decir que son tan importantes y a veces más que el objeto por sí mismo. Esos pequeños “detalles adicionales” que en algunos casos solo son: pequeñas variaciones, versiones anómalas,  una etiqueta, un accesorio, la caja, o una garantía alcanzan  esos niveles; tan es así que en el mercado vintage, algunas cosas de esta indole llegan a valorarse como verdaderos pequeños tesoros.
Cuando mi colección vintage dio comienzo, una búsqueda frenetica al interior comenzó: las cajas al fondo del desván, los cajones, los portafolios, los folders, etc. se hurgaron minuciosamente en busca precisamente de esos pequeños detalles que habían estado ahí por años; recordaba haber visto entre los papeples que dejo el abuelo, documentos de este genero: instructivos de viejos trenes, cromos cortados de alguna caja para hacer una anotación en la parte de atrás, notas de compra. Especialmente recordaba una garantía Lili en donde unos técnicos en caricatura arreglaban un auto a escala. Pero exactamente nada encontré, todo había pasado al cesto de la basura en uno de esos arranques obsesivos de limpieza que alguien en mi infancia debió haber tenido.
Luego la colección creció y creció y durante este tiempo trate de encontrar en los largos días de búsquedas algún material de este tipo, casi nada encontré tampoco: algunos afiches, algunas cajas, solamente.
Y ese día de Julio que no sabía que hacer –una vez más- y que andaba caminando por Cuauti, algo encontré al fin… el pequeño detalle, la garantía buscada, el documento que adorna ya pomposamente un anaquel de mi colección, el “Pequeño Tesoro” había llegado; estaba en el tianguis de Cuauti, ese martes, en el  fondo de una bolsa con varios trenes, muchas vías, mucha ilusión, estuvo ahí mucho tiempo, probablemente por décadas, seguramente esperando y hasta quizá, esperándome.
Fig. 1. Parte de la Garantia.

lunes, 23 de junio de 2014

TU DECIDES...



TU DECIDES…
Los días extraños del ayer, fueron pronto superados. La necesidad de tranquilidad había de pronto adquirido tintes de dramatismo. La búsqueda espaciada, se había vuelto una añoranza lánguida. Los objetos reclamaban un espacio ya inexistente. De pronto la vorágine de los acontecimientos, parecía haberse establecido con su cataclismica esencia cual modus vivendi ad perpetuam.
La única liga directa con los planes, estaba en los planes; los subyacentes planes, los añorados planes: caminos lejanos, búsqueda minuciosa, estantes de cristal, vintages preciosistas, antigüedades valiosas. Los planes que de pronto discurrían en documentos para el blog, cadenas de información encontradas, desarrolladas, pero difícilmente ejecutadas; todo parecía difícil, cualquier plan, era difícil por esos días, editar fotos era complicado, recordar precios y presupuestos, casi imposible sin apuntes en hojitas y servilletas.
Estaba intentando recomenzar una vez más, cuando un flash de una vieja película de niños le dio título y sentido a esta hoja en mi blog:
Tu decides o volver o seguir y ser algo por 
siempre; ser adorado por muchas 
generaciones.
Luego de aquel día, me dieron muchas ganas de seguir escribiendo,  investigando, buscando, encontrando, pero sobre todo divirtiéndome de hacer algo muy divertido; quería hacerlo por mí, quería hacerlo por mi blog, quería hacerlo por mis colecciones, y por la gente que también se divertía junto conmigo de mis cosas, quería hacerlo durante todo el futuro, a pesar de no saber cuáles serían ahora los planes de ese futuro, solo deseaba que ya no conflagrara en mi contra.

miércoles, 28 de mayo de 2014

DOMINGO SIN NADA

RECORDABA LA "SAN FELIPE DE JESUS", PORQUE TRABAJE UNA TEMPORADA AHÍ CUANDO FUI ADOLESCENTE. DESDE ENTONCES, DESDE MUCHO ANTES Y HASTA AHORA, SIEMPRE FUE "LA SAN FELIPE": IR CON CUIDADO, ANDAR CON CUIDADO, SALIR CON CUIDADO. CUANDO YO CAMINE POR SUS CALLES SOLO ME PARECIÓ QUE EL AMBIENTE OLIA A PELIGRO, PERO JAMAS ME ESPANTO. LUEGO DE MUCHO PENSARLO, Y ARMARME DE VALOR, NOS FUIMOS ESE DOMINGO TEMPRANO. DEJAMOS EL AUTO LEJOS, NO LLEVAMOS NADA Y SALIMOS IGUAL. NO HABÍA NADA. UN RADIO PEQUEÑO, UNA TV BN, UN CARRITO. LOS MILES DE TESOROS PROMETIDOS, LAS POPAS DE TRANSATLÁNTICOS, LAS ANTIGUEDADES POR KILO, SENCILLAMENTE NO FUERON ENCONTRADAS. QUIZÁ OTRO DOMINGO SERA. QUIZÁ NUNCA Y DESPUÉS SOLO RECUERDE ESE DOMINGO SIN NADA, EN LA "SAN FELIPE." 

 FIG. 1. LA ESQUINA DE LA AVENIDA GRAN CANAL, 
DONDE INICIA EL TIANGUIS