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martes, 20 de diciembre de 2016

A PUNTO DE PARTIR

Las cosas de la vida me habían permitido por este tiempo emprender un viaje largo… al regresar me gustaría contar lo visto... por ahora mi casa ya en orden,  y solo los Vintages esperando a ser apreciados, leídos, disfrutados.
Entonces para los amables lectores que honran a este blog con su lectura, nos vemos pronto.


Fig. 1. Muchas cosas por hacer al regreso de Nueva York. 
Gracias a Dios.

lunes, 19 de diciembre de 2016

UN DISCO... UN PRELUDIO


Durante esa última búsqueda Vintage, hace apenas unos días, de entre las poquísimas cosas encontradas, un disco se convierte en la "entrada" de los días que vendrán; ojalá pudiera contar las muchas cosas Vintage que espero ver en ese viaje a ahí.


Fig. 1. El Laser Disc de los años 
noventa, de la connotada pelicula 
de 1979 del muy connotado 
actor-director: Woody Allen.

Nota final: El preludio, es ni mas ni menos que la película citada y la canción “Extraños en el Paraiso”, la cual se menciona en el documento anterior de “La Muñequita”, ya que por otro lado “Extraños en el Paraiso”, también es el titulo de una película de 1984 del director Jim Jarmusch, ambientada ni mas ni menos que en: “Nueva York”.

LA MUÑEQUITA

Hace unas semanas en un tremebundo día de desvelo, una de las muñequitas musicales más bonitas de toda la colección, sufrió las consecuencias de ello. La caída fue estrepitosa, y la cerámica japonesa de los años sesentas, quedo convertida de pronto en nada.
La lleve a casa al otro día, intente unir sus partes, faltaban muchas. Solo quedaba una cosa por hacer para rescatarla, y era restituir las partes faltantes.
Ayer la coloque al fin en la mesa; su música bonita, lleno el espacio una vez más; la muñequita musical, había sido rescatada.


Fig. 1. La Muñequita.



Su Canción: Extraños en el Paraíso.

lunes, 12 de diciembre de 2016

UNOS JUGUETES . . .

Por estos días, de clima tan imprevisible, y de una regresión ingrata a los padecimientos infantiles; los días del fin del año, en que las carreras habían ya comenzado, los planes emergido, los sentimientos aflorado: los días de diciembre; estábamos caminando rápido ese primer domingo, en uno de los corredores del jardín Ignacio Chávez, cuando una caja de juguetes en uno de los viejos locales del tianguis, ahora si llama nuestra atención; el contenido de la caja es multicolor, son muchos juguetes pequeños y medianos, la mayoría mexicanos, juguetes de plástico inyectado, algunos, muy pocos de plástico prensado estadounidense; son de varias épocas, los más viejos de los setentas, la mayoría de los ochentas; algunos de marcas conocidas "Tim Mee Toys", "Plastimarx" "Iga", pero la gran mayoría son juguetes sin marca, lo que desde siempre se ha dado en llamar: Juguetes del mercado.

Pienso en ello, mientras recuerdo mi antigua aspiración de convertirme en fabricante de juguetes; un sueño jamás cumplido -hasta ahora-, comienzo a evocar esos alegres días de la infancia, y mis planes para un eventual futuro.

Sigo pensando, y sigo recordando ese momento del ayer, esos planes de hacer múltiples juguetes temáticos: vikingos, exploradores, cazadores, pienso en ese pasaje bastante romántico de mi infancia mientras salimos rápido del tianguis, muchas cosas más esperan ese día, entre ellas: catalogar la caja de juguetes mexicanos que llevamos ya en la mochila.

Fig. 1. La caja de Juguetes.


viernes, 2 de diciembre de 2016

UN DIA SUPERSABIO.

Ese jueves tan caluroso, ya de un noviembre sin lluvia, volvió a estar lleno de las agradables coincidencias de la era Vintage -y de la vida en si-.
Cuando salí de casa, rumbo al centro de la city, lo único que estaba bien pensando, era en las figuras de cerámica BB, que hacían falta a mi colección, si las conseguiría, etc. Luego al bajarme del tren metropolitano -el metro-, y pasar por esa gran tienda en la esquina de Tacuba y el Eje Central, lo primero que veo en la vitrina, es un libro que llama fuertemente mi atención, está editado en gran formato, quizá doble carta, y su portada es muy colorida; está hecho para conmemorar los 80 años de la publicación “Los Supersabios”; en efecto esa historieta mexicana, surgida en los años 30 -1936 obvio- y que luego  fue aludida en “Los Super Locos”, y mucho después en los “Supermachos”.
Me fui rápido de la tienda, ese día estaba buscando las figuras de cerámica.

Desde luego pensé en ello, horas después, cuando en una furtiva visita a un tianguis en las afueras de la ciudad de México, mis pasos me llevaron  a ese puesto, que tenía tendidas en el piso una serie enorme de números originales, de la revista “Los Supersabios”. La suerte me seguía de cerca ese día. Lo del regateo y sus comisiones, ya son cosa de la historia; los números de “Los Supersabios”, están a punto de regresar a la vida, una vez más.


Fig. 1. Los Supersabios que llegaron ese día.


miércoles, 30 de noviembre de 2016

NUEVAS COSAS…


... DE VIDRIO.
Compre un juego de Plato y Taza de Vidrio Blanco Mexicano "Crisa", aquella mañana de hace algún tiempo; lo lleve a casa y lo coloque encima de una de las consolas, junto a algunas de las alcancías Romay. Obviamente la compre por ser un Vintage extremadamente bello, pero hubo algo más que me atrajo. Sin duda era el bagaje de recuerdos de la infancia, los desayunos en familia el fin de semana, una taza de café con leche, y los enseres de Crisa que estaban en la alacena en la casa de los abuelos. 
Había, además, en la misma casa, una vitrina en donde se guardaban los tesoros de tiempos mejores, vajillas regaladas en antiguos días de las madres, adornos de grandes fiestas, muchos recuerdos. 
Cuando todo eso sucumbió al futuro, me tocó en herencia un juego de Taza y Plato Termocrisa opalino color champaña. Lo guarde por años, hasta que la gran era Vintage comenzó, y fue buscado por algún tiempo, hasta que apareció finalmente, de inmediato paso a pertenecer a la colección de “Recuperados” y colocado con singular cuidado en un estante.

Estaba pensando en eso, hoy mientras caminaba por un mercadillo al norte de la ciudad, una mañana del noviembre frío de ese año; y ya casi para irme a casa, me encontré en uno de los puestos de hasta atrás, una Cremera Termocrisa; no regatee el precio; me la lleve, la lave en casa, sin duda, había comenzado una nueva colección, por ahora solo tres o cuatro elementos; aun no sabía que depararía el destino, sencillamente había un encanto especial, por todo esto, estos días.

 
Fig. 1. La pieza termocrisa del día que inicio 
esa colección.

miércoles, 23 de noviembre de 2016

LOS DISCOS . . . 2 / DE COLECCIONES . . . 9

EL DISCO DEL HOLLYWOOD BOWL.

Estaba en mi casa ese fin de semana, limpiando los muebles de mi sala de estar, cuando por mera casualidad, abrí una de las puertas del mueble central, mueble que sirve de almacén y que resguarda muchas cosas de la casa y objetos personales, y no queriendo perder mucho tiempo en reacomodar los objetos, solo eché un vistazo; estaba ahí una serie de discos de la colección que he tenido casi desde niño, lo que es más, la mayoría de esos discos fueron de papa, incluso antes de que nosotros naciéramos, entre esos discos, estaba uno que me regalaron hace algunos años, era el disco que se grabó durante el concierto de los Beatles en el Hollywood Bowl. Lo coloqué en algún momento ahí, sin considerar que por sí mismo era todo un Vintage; estaba observándolo, cuando recordé esos lejanos días de mi adolescencia, cuando en mi querido programa de televisión “Video Cosmos”, en la sección de Clips, proyectaron dos videos, uno de la Canción If I feel y otro de Hey Jude ambas del grupo The Beatles. Una vez más “atrapar” es la palabra que definió ese momento, pues a partir de ahí, ya no hubo otra música para mí; de pronto los viejos discos de Francisco Gabilondo, la música de José Alfredo, incluso la World Music y las Big Bands que tanto me fascinaban, quedaron atrás, por muchísimo tiempo.
No había bien acabado el programa de televisión, cuando ya estaba en el mueble de los discos de papa, buscando ese disco que le había visto tantas veces, y que en esas confrontaciones de padre-hijo, tanto le habíamos criticado mi hermano y yo. Y ahí estaba el disco, casi inmaculado, listo para ser apoderado, lo coloque en nuestro -aun flamante- tocadiscos Fisher y como en un acto mágico, mi embeleso creció con cada canción. Lo escuche ese día varias veces, y muchas más los días que siguieron. Hasta que, sin quererlo, se rayó.

Estaba recordando todo ese pasaje de mi vida mientras escuchaba en uno de los reproductores de discos de mi colección Vintage, al disco de Los Beatles en el Hollywood Bowl; aun tenia esa magia, la había tenido siempre, y así ese día y por algunos días más, la alegría de vivir volvió de la mano de mi música.


Fig. 1. El Mueble y los Discos.


Fig. 2. El disco de "LOS BEATLES EN EL HOLLYWOOD BOWL"