Durante esa
gran época en que intentar hacer libros ocupaba todo mi espacio, muchas
colecciones fueron abandonadas, otras inconscientemente guardadas y otras mas
generadas; este periodo que duro solo unos años y que en realidad fue
paralelamente “el primer estropicio”, estuvo enmarcado por todas las cosas que
vivía con mi Abue, por todos los
paseos por muchos barrios de la ciudad, muchas platicas de antiguos
revolucionarios, mucho conocimiento adquirido en los museos; vivimos juntos el
caminar mucho y el planear futuros que en mi infancia, eran idílicos,
compartimos por casualidad, en estricto apego a la historia real, una colección
de monedas mexicanas, que fue creciendo poco a poco, llenándose de elementos
nuevos-viejos cada vez; la colección de monedas, corrió paralela a una pequeña
colección de cromos de paisajes mexicanos que adornaban la parte trasera de las
cajetillas de los cerillos “Clásicos” de “La Central”, colección que por otro
lado parecía secundar a la colección de tarjetas postales -para ese entonces ya consolidada- y a una incipiente colección de
artesanías, que había nacido justamente como añadidura a los cromos. Muchas
cosas ocurrieron por ese entonces, la vida estaba a punto de pasar a otra etapa.
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sábado, 9 de julio de 2016
jueves, 7 de julio de 2016
jueves, 30 de junio de 2016
UNO . . .
Salí
de mi cuarto de estudio después de revisar –como pude- algunos volúmenes de los
periódicos guardados, y en la entrada me topé con una de mis consolas, comprado
hace poco; esa vieja consola alemana que tanto trabajo me costó volver a poner
en funcionamiento. Abrí su estante
portadiscos y saque uno así al azar, el que saliera primero; era un disco de Libertad
Lamarque, solo me gustaba una canción de ese disco y por eso lo compre, que cosas esa canción la grabaron para
la película argentina “El Final de la Noche”, que se desarrolla en Francia,
durante la ocupación Nazi… y yo escuchándola, en mi viejo tocadiscos alemán,
que cosas.
Fig. 1. la pequeña consola, con varios adornos adicionales: al centro, un tocadiscos RCA de baquelita, encima al frente plato y taza de cristal blanco de los años sesentas, en la parte de atrás una cámara de cine Kodak de 16 mm; derecha e izquierda respectivamente, alcancias de vinilo de Charlie Brown y Kitty.
Fig. 2. El lejanamente afamado disco.
RECUERDOS DE ACAPULCO 6 . . .
Muchos años separaron al histórico viaje de vacaciones, cuando aún estaba
toda la familia junta, a cuando regrese a Acapulco; habían pasado, tantas cosas
entre esa "ultima" y esa "siguiente ultima", habían pasado mis largos años de
escuela, muchas anécdotas familiares, partidas irremediables y dolorosas,
muchas luchas sociales, huidas y escondidas, muchos empleos desde entonces,
muchas aventuras y sacrificios y libaciones durante la universidad, muchas
vivencias extrañas y simbrantes después de eso… y luego llegaron los tiempos
del cambio, y de ello solo quiero recordarnos cantando, esa vez que regrese a
Acapulco, aquella primera vez que entre por el maxitúnel, aquella vez … que más.
Fig.1. La postal 96, de la playa Caletilla, con una aplicación, del inicio de aquella canción.
MAS DE FAMOSOS...
-O MAS DE NO TAN
FAMOSOS,
SEGÚN SE VEA-
He tenido algunos
comentarios sobre otros grandes famosos de la historia que han estado de paso o
incluso residido en México, y en efecto tal como lo comente hace poco (http://retrovintageantiques.blogspot.mx/search?q=LOS+FAMOSOS
… 15 Junio, 2016), la lista puede llenar un libro por si solo y no solo en el ámbito de la farándula, sino en el artístico, el cultural, el político; la lista de los comentados, va desde Elizabeth
Taylor y Richard Burton (Vallarta), Bruno Traven y Johnny Weissmüller (Acapulco);
y humanistas que vivieron en la ciudad de México, como el poeta León Felipe, o
el Filósofo Adolfo Sánchez Vázquez. Reflexione en ello esta mañana de Junio,
llena de bruma y el calor de una tasa de te de manzanilla y hierbabuena,
mientras trataba de ordenar uno de mis “cuartos de estudio”, en donde yacía
bajo toneladas de vintages, fotos, libros, pinups, y un largo etc, la colección
hemerográfica de la última huelga de la universidad, aquella colección que
esperaba a ser rescatada -ya pronto-
para convertirse en uno de mis proyectados libros de fotografía, justamente
aquella huelga en donde conocí al profesor Adolfo Sánchez Vázquez, aquella
tarde en la facultad de filosofía y letras en que supe, ni más ni menos de que
madera estaban hechos los verdaderos maestros de mi querida Universidad.
Fig. 1. La colección de periódicos que va desde inicios de 1999, hasta mediados del 2000
Fig. 2. El Profesor Adolfo Sánchez Vázquez, retratado mientras escucha una replica, durante un debate en la facultad de filosofía y letras.
JUNIO.
Ateniendo a lo que dice mi diario sobre los últimos junios de los últimos
años, solo debería de saber que al final de este mes de este año, en este junio -mes dedicado en la antigüedad a la diosa de la maternidad-, las cosas parecen haber dado un giro inesperado, y las esperanzas por una vida mejor, han vuelto.
Mucho meditar, mucho recordar, mucho analizar, mucho acomodar,
mucho escribir, mucho esperar, mucho creer, mucho agradecer, mucho querer
vivir.
A. T. M. S. J. G. P. T. T. B. G. N. A. G. N. Pa.
Fig. 1. Hoy mas que nunca.
DE COLECCIONES . . . 5
La
colección de imágenes religiosas solo fue la liga entre mi mundo infantil y "lo que vendría después", pues mientras esa colección crecía, mi hermano y yo nos divertíamos también leyendo cómics de súper héroes, y fue así, entre una cosa y otra, que conocí
ese pequeño cómic mexicano: "Minimilagros".
"Minimilagros",
era el titulo de una seria de historietas,
editados en ese pequeño formato mexicano de 7 por 11 cm, impreso en papel revolución y en color
sepia. Era un formato de publicaciones, que existían desde finales de los años sesentas, pero que se volvieron muy populares hacia finales de los setentas y sobre todo en los años ochentas; había mas títulos de otras series: MiniLeyendas, MiniPoliciaca, MiniAventuras, etc.
Yo no
escogí el "MiniMilagros" ese cómic, pertenecía a esa época de mi vida, era una
extensión de la colección de imágenes religiosas, era parte de lo que vivía en
ese tiempo, y en algún momento lo represento todo, y así fue que por primera
vez: todo mi dinero, todo mi esfuerzo, toda mi dedicación se vertieron en una colección; buscaba por todos lados los números que no tenia, en los tianguis, en el puesto de
revistas atrasadas del mercado que había cerca de la casa, y esa búsqueda dio
origen a una colección paralela que tuvimos mi hermano y yo por algún tiempo,
era de los comics de superhéroes.
Cada capitulo nuevo que salia a la venta, y cada capitulo viejo que se conseguía, eran leídos una y otra vez, admiradas sus portadas, atesorados en una caja pequeña, luego una mas grande; las narraciones de milagros, los extractos de la Biblia, los relatos de la vida de los santos, llenaban esas tardes en la casa al sur de la ciudad, en un México muy lindo, que quizá no existía en realidad, pero que era lo único que por ese entonces tenia; fueron tiempos de mucha gozo por vivir.
La
colección de imágenes religiosas inauguró por otro lado esa perenne disyuntiva
de “como habría de conservarse la colección”, se quedaría en la caja, se
colocaría en un libro, mejor aún se haría un libro con ella, mejor aún… y así
sin darme cuenta llego una época diferente a mi vida, se llamaba hacer libros;
las colecciones tenían que esperar. . . solo un poco.
Fig. 1. La colección actual de los "minimilagros", conformada por varios números adquiridos en la ultima década, y por el único numero que fue conservado de la colección original que puede observarse a la derecha.
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