Vistas de página en total

martes, 17 de mayo de 2016

RECUERDOS DE ACAPULCO 1...


Parecía ser que todo había comenzado  ese caluroso día de mayo en el puesto de antigüedades del amigo Paquito, cuando saco la caja de fotografías que me quería vender...  y digo que parecía, porque en realidad casi era la parte final de una historia también muy larga, de años, o quizá de décadas o incluso hasta de siglos pasados.. Era la historia de Acapulco, en realidad era una historia que yo no debería de contar, porque ya estaba muy contada; en la actualidad se podía saber todo, con fechas y detalles, de casi cualquier cosa, incluyéndolo todo... Internet.

Me quedo más claro que nunca, esa noche de hace poco tiempo, en que interesado en saber los detalles históricos de las playas acapulqueñas “La Condesa e Icacos”, ingrese a una serie de documentos que hablaban de las primeras noticias registradas por escrito del Acapulco de los años veinte; entre otras, del encuentro fortuito de uno de los nativos pescadores de Acapulco con un Majestuoso Tiburón Ballena; pensé en ello mientras revisaba las fotos que quería venderme Paquito en el tianguis de la colonia de los Doctores aquel domingo caluroso de mayo.

Compre tres cajas con fotografías, las lleve a casa para la limpieza habitual y para revisarlas; recogían imágenes de las vacaciones de una familia en el Acapulco de los años cincuenta, capturaban el paseo en una “Playa Icacos” aun en ciernes, y registraban la captura de un animal marino, de un: “Majestuoso Tiburón Ballena”.

La historia de Acapulco no solo era una historia de coincidencias, no solo era una historia de hechos históricos, era una historia de amor y estaba más que nunca en mi corazón.

Fig. 1.  Aleta caudal del tiburón ballena.

Fig. 2.  Aleta dorsal del tiburón ballena. 

Fig. 3.  Costado del tiburón ballena.
Fig. 4.  Cabeza del tiburón ballena.

viernes, 8 de abril de 2016

EPILOGO DE LA TOUR DE FRANCE.

Nos sentamos en la sala de mi casa, mientras la aguja recorría el disco de Will Glahe; eran mediados de ese marzo infernal y yo sin saber que aún faltaba lo peor; sin embargo, una vez más la magia de estar con Papa y mi Hermano dio un respiro a la vida. De pronto esa sensación de estar protegido regreso, esa sensación de fiesta de la infancia se volvió a vivir, y esas pláticas que jamás terminan, llenaron ese sábado por la tarde en la sala de mi casa.

Papa evoco todo lo que recordaba, y aun se tuvo el aplomo para  hacer planes para un eventual futuro juntos. Los tiempos ya habían cambiado mucho, la emoción solo duraba el par de caras del disco.

Algunos días después, mientras estábamos en el último concierto que dieron los Rolling Stones en México, llenos de emoción rockera, conseguí un souvenir que quizá con el tiempo se convertiría en un Vintage, de no serlo, me recordaría para siempre esa tarde con Angel y mi Hermano.


Papa y mi Hermano se fueron el viernes santo por la mañana… había querido volver a poner el disco de “La Tour de France”, y muchos más. Pero como siempre pasa, las prisas llegaron, los imprevistos, la chapa del baño atorada… salimos corriendo rumbo al aeropuerto. Deseaba con todas mis fuerzas que jamás se fueran.
Fig. 1. El Vintage para el futuro.

INTERMEDIO…DE TOUR DE FRANCE

Para principios de febrero la vida se había complicado, quizá mucho o muchísimo, el aire estaba enrarecido y las ganas de seguir comenzaron a desvanecerse; algunas semanas después recibí la  llamada de la Paz, mi Papa Y mi Hermano vendrían. Para principios de marzo, justo antes de que llegaran, las esperanzas de una vida mejor estaban prácticamente canceladas.


Fuimos por ellos al aeropuerto, aquella tarde del segundo día que el huracán ataco a la ciudad con toda su furia. La visita era rápida un par de semanas, algunas compras, algunos compromisos, nada prometedor; sin embargo fue todo lo contrario: fueron días sumamente intensos, sumamente valiosos, llenos de energía y de fuerza energizadora, fue la oportunidad exacta para revalorar las galerías Vintage para mostrar todo lo atesorado. Fue cada noche sacar un álbum, prender un radio, recordar algún juguete, ver una película, escuchar un disco… fue sencillamente una bella época para vivir.


Fig.1. El desastre en que quedo.

lunes, 25 de enero de 2016

TOUR DE LA FRANCE...

TANZENDE FINGER. . . 
Todavía me acuerdo de esa etérea sensación de “fiesta” que me causaba escuchar las polkas Rusas y Alemanas, cuando mi papa ponía sus discos los domingos por la mañana. Era otra época, aun el mundo vivía con quietud (al menos eso creía, porque años después supe que mientras eso vivía yo en ese Tlalpan pueblerino aun, la Guerra fría vivía sus estertores finales de terror), y encanto; el camino que separaba mi casa de la iglesia de María Reyna aun  podía andarse  por en medio de la calle y ocasionalmente hacerse a un lado para dejar pasar a los burros lecheros o a las mulas que ocupaban para transportar vigas bajadas del cerro.

Recuerdo eso y pienso en las muchas veces que intente después recuperar los discos de las polkas de Will Glahe (para ese momento ya tomados como “mios”); primero grabándolos directamente desde la bocina de un tocadiscos con una casetera portátil, después en un sistema de audio sincrónico y finalmente digitalizándolos con una tornamesa computarizada.
Mientras eliminaba el ruido y ajustaba la modulación de los archivos digitales, pensaba en la cara que pondría papa cuando escuchara los viejos discos  de la marca Telefunken, seguramente lo emocionarían y me pediría que le regalara una copia y yo guasón como siempre, le diría que solo si me pagara por ella y él se negaría a hacerlo y en ese juego, yo sacaría la copia que obviamente ya traería preparada y se la daría con mucho gusto.

Lamentablemente ese año cuando vi a papa, olvide la copia y solo pude platicar con el sobre esos discos; me contó lo que recordaba del día en que los compro  y me dijo además que había comprado un tercer y cuarto discos de música italiana y francesa respectivamente del mismo Will Glahe”, pero que alguien se los había pedido en préstamo para no regresárselos jamás.

Durante algunos años busque esos discos, más aun cuando comenzó la época Vintage, no perdía oportunidad de revisar los tambaches de discos que estaban en los puestos de antigüedades en cualquier lugar de la ciudad, pero jamás los encontré. . . hasta ayer en que en un tianguis de comida y ropa al norte de la ciudad,  un montón de discos apretujados llama mi atención, comienzo a deslizar las portadas, y ahí está, y la búsqueda ha terminado, el segundo volumen de los discos de Will Glahe, ha llegado.


Los astros lo dijeron, papa lo dijo, todo parecía indicar que ese seria un gran año.


Fig. 1. Portada.


Fig. 2. Contraportada.


STAR WARS AND I... EPILOGO

Muchos años después, cuando en mi vida llego la hora de rescatar el pasado, los vestigios eran exiguos: algunas fotografías, discos, casi ningún cuaderno de la infancia, algunos pocos juguetes que guardo mi abuelita para cuando esa hora llegara; entre ellos algo de lo que fue la “CAJA DE LA GUERRA DE LAS GALAXIAS”, pocos accesorios, ninguna de las cajas de las naves ni de los cartones de empaque –cards-; todo eso se lo había llevado el tiempo inclemente, los cataclismos que azotaron en esos años a mi casa, las debacles familiares que la minaron. 

Se recuperó lo que se pudo, y luego la historia siguió sus propios vericuetos:  yo termine una carrera universitaria y fui un implacable apologista de la ciencia y de la historia; mantuve reunida mi colección STAR WARS LILI LEDY por años, hasta que llego mi época VINTAGE en que con pasión pero sobre todo mucha ternura  me dedique a completarla, documentarla, mantenerla, exponerla, ostentarla incluso.

Por otro lado “STAR WARS”, siguió su propia historia, primero presentando versiones remasterizadas de la saga original, luego añadiéndole injertos para hacerla “visualmente más atractiva” y exhibirla una vez mas en el cine, y finalmente para presentar en los albores del siglo XXI las tres primeras partes de la saga  -o lo que comúnmente se llama la “precuela”. Y así hasta que muchos años después de esto, se anunció que finalmente una entrega más de la historia sería presentada: el episodio VII.

La historia concluye aquí, . . . o quizá no.
Fig. 1. El cartel de la presentación, Episodio VII.

lunes, 18 de enero de 2016

FUE UN JUEVES...

...CUANDO FUI A LA CIUDAD A CAMINAR POR SUS CALLES, A DESHACERME DE LOS ÚLTIMOS RESQUICIOS QUE LA MALA FORTUNA HABÍA TRAÍDO EL AÑO PASADO; Y EN CAMINO DE REGRESO ME CRUCE CON UNA DE LOS VIEJOS LUGARES YA ENCONTRADOS EN EL PASADO, PERO OLVIDADOS DESPUÉS; Y ENTRE SUS MONTONES DE PAPELES Y DOCUMENTOS LLEGA EL TESORO… SIN DUDA EL NUEVO AÑO MEJOR, YA HABÍA EMPEZADO.


Fig. 1. El Tesoro.

jueves, 14 de enero de 2016

STAR WARS AND I…10 FINAL.

Meses después de ver la saga completa: los entonces episodios IV, V y VI; después de haber visto tantos programas especiales, documentales, de revisar tantas revistas y leer tantas notas escritas… se llegó a tener tanto conocimiento, tanta información, pero sobre todo tanta pasión que incluso llegamos a intentar escribir un libro enciclopédico de “STAR WARS”.

Los meses pasaron, y de pronto se convirtieron en años, las dos primeras figuras que tuvimos de Star Wars de la Legendaria compañía de juguetes LILI LEDY, ya se había convertido en una gran colección de muchas figuras, varias naves, muchos accesorios; se atesoraban en la “CAJA DE LA GUERRA DE LAS GALAXIAS”. . . hasta que esta comenzó a empolvarse, justo cuando la adolescencia llego.

fig. 1. Como debió ser.